lunes, 6 de octubre de 2014

6-9 agosto. KON TUM

Más highlands en Vietnam. En Da Lat las agencias nos recomendaban no ir a Kon Tum: viaje largo, no autobús preparado para turistas....ni caso! Después de 13 horas por unos paisajes preciosos llegamos a Kon Tum. Pueblo poco frecuentado por turistas, apenas hablan inglés. En toda la zona hay más de 600 minorías étnicas, pero los curas y su cruzada por evangelizar a los lugareños hicieron estragos.

Wooden church
Como de costumbre, una de las primeras visitas fue el mercado. La abundante oferta de pescado era, en su mayoría, en forma de conserva. También había género fresco.





Estas tortas, algunas con chili, eran una delicia




Fuera del mercado también estaba lleno de vendedores...


Los míticos Bánh Mi

Longan fruit




Después del mercado, cogimos la moto para ver los alrededores del pueblo. Las villages estaban relativamente cerca de Kon Tum aunque nuestra impresión era la de que los aldeanos no se movían de las aldeas.





Machete en mano, volviendo de recoger leña.

Tienda local.


A la noches íbamos al Eva Café, una bar regentado por Mr. An y su familia. Él, escultor y pintor, lleva 20 años construyendo y decorando el bar. Tiene un conocimiento muy extenso de la región y le encanta interactuar con los extranjeros que venimos de visita. Habíamos leído que podía recomendaros rutas por Kon Tum para visitar las minorías étnicas, e incluso, para hacer un homestay.

Eva Coffee







Y así fue, a la mañana siguiente volvimos a desayunar allí y nos fuimos con su hijo a pasar el día en tres diferentes villages; cada una, de una etnia diferente.


 


Café vietnamita

Tribu Ba Na

Los Ba Na son una tribu con su propio dialecto y una sociedad compuesta por familias de tipo matriarcal. En el centro de la aldea está el Nhà Rông (communal house), donde se celebran fiestas, reuniones, sacrificios, etc. En cada familia, la mujer decide. El hombre o padre de familia recolecta o pesca donde ella lo decide, en función de las necesidades. Por su parte, la mujer administra el hogar, teje, cuida de los hijos y del ganado aunque, una vez los hijos tienen edad y capacidad suficientes, pasan a ser ellos los encargados de recolectar y cuidar del ganado. Una vez hechas sus tareas, el hombre descansa, bebe, fuma, y no se le molesta.

En cuestión de religión, combinan su creencia en los espíritus y los ancestros con la religión católica.

En cada aldea hay un jefe de la tribu.

Nhà Rông

 





Moliendo grano
Por la mañana, preparamos algunos de los alimentos de la comida. Estuvimos preparando arroz envuelto en hojas vegetales, para después cocerlo.



En el menú faltaba el pescado, así que nos fuimos a pescar al río. Nos enseñaron a lanzar la red aunque, por mucho que lo intentamos, no pillamos ni un pez. Suerte que nuestro maestro se lo curró...si no, no comemos pescado.





Recolectores bajando el río en curiosas embarcaciones: cámaras de camión unida por cuerdas

 

De vuelta al pueblo otra vez para disfrutar con toda la familia de una típica comida Ba Na: pasteles de arroz, pescado macerado en salsa, sopa de cassava (osease, yuca, tapioca o mandioca), pinchos morenos de cerdo, verduras varias cocidas, salsa de cacahuete...







La mujer de la familia tejía ropas tradicionales de su etnia, que hoy en día se usan sólo en ocasiones especiales. También fabricaban cestas para recoger verduras, hortalizas...

Traditional mode ON





La familia y el chief de la village
Antes del atardecer fuimos a otra village, además de pescadores estos también criaban cerdos y vacas. Durante el día, las vacas pastaban al otro lado del río. Al atardecer, volvían a la aldea atravesando el río NADANDO!


Swimming cows!



En esta aldea, las casas estaban elevadas, para albergar los animales debajo.



Imponente Nhà Rông!

 


Al atardecer fuimos a la tercera village, donde merendamos con unos señores muy majos, uno de ellos era el profesor de Gong, y todos ellos formaban una banda. Al caer la noche, nos deleitarnos con una sesión acompañada de Rice Whiskey casero.






Sunset

Dong lesson!


Pipa de arcilla de tres generaciones de antigüedad
















Día muy interesante, aunque no nos entendíamos con nadie...

En pocas ocasiones en este largo viaje hemos sentido tanto aislamiento cultural y dialéctico. No fue un problema. Fue una extraña mezcla de querer entender y disfrutar no entendiendo. Además, éramos la novedad esa semana en el pueblo, ya que éramos prácticamente los únicos extranjeros.

Agradecemos enormemente la predisposición de Mr. An y de su hijo.

Siguiente destino: Hoi An, el pueblo de postal.

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